
El deslizamiento de una gran sección de la ladera sur del cerro Hermitte convirtió la madrugada del domingo en una situación desesperante para decenas de familias.

El avance del terreno, que había comenzado a acentuarse la noche anterior, obligó a evacuar preventivamente a más de 90 hogares de los barrios Sismográfica y El Marquesado ante la amenaza de derrumbes y daños estructurales.
La municipalidad ya había emitido un aviso recomendando la salida preventiva por 48 horas, pero el escenario se agravó cuando la ladera volvió a desplazarse, forzando la evacuación inmediata de vecinos para evitar tragedias.
El intendente Othar Macharashvili anunció que los próximos dos días serán decisivos. Se acordonará una franja de aproximadamente 1600 metros que incluye alrededor de 200 viviendas, mientras equipos especializados realizan monitoreos permanentes del cerro y definen los pasos a seguir. Se pidió a la comunidad seguir solo canales oficiales y cumplir con las indicaciones de emergencia.

Los primeros indicios fueron estruendos, temblores constantes y grietas repentinas que atravesaron casas, veredas y calles. Vecinos relataron fracturas totales en viviendas y ruidos similares a explosiones antes del colapso parcial del terreno.
El cerro Hermitte, compuesto por sedimentos arcillosos y capas poco firmes, ya había sido señalado décadas atrás como zona riesgosa para urbanizar. Especialistas advierten que las pendientes pronunciadas, sumadas a la intervención humana, aceleraron el deterioro del suelo, que reaccionó con fuerza ante cambios de humedad y presión.
El deslizamiento produjo hundimientos, roturas de estructuras y afectó redes de agua y gas, lo que incrementó el peligro. Bomberos, Defensa Civil y fuerzas de seguridad evacuaron a las familias durante toda la madrugada y los alojaron en centros designados, como el Club Talleres y el Hotel Deportivo.

Aunque algunos vecinos dudaron en abandonar sus casas por miedo a saqueos, finalmente se completó el operativo sin víctimas ni heridos. El intendente calificó la situación como “una catástrofe” y agradeció el trabajo de los equipos que actuaron desde el primer momento. Las autoridades provinciales y nacionales ofrecieron asistencia.
El viceintendente confirmó que el cerro aún está inestable y que podría haber nuevos desplazamientos. Equipos municipales, junto al SEGEMAR y especialistas universitarios, relevan daños y monitorean la zona.
Mientras tanto, continúa el acompañamiento social a los evacuados, con prioridad a adultos mayores y grupos vulnerables. Muchas familias desconocen si podrán regresar a sus casas.
Los estudios técnicos confirmaron que apenas un 20% de la masa inestable se ha desplazado. Esto significa que el proceso no terminó y que aún podría haber colapsos adicionales.
El geólogo José Paredes explicó que el desprendimiento parcial puede incluso acelerar el movimiento del material restante, ya que se alivia presión en la base del cerro.
El fenómeno fue catalogado como extraordinario por su magnitud: prácticamente 1,6 km de ladera se movilizaron en bloque. Las autoridades insistieron en que nadie puede permanecer dentro del perímetro afectado y que la prioridad absoluta es la seguridad humana, por encima de las pérdidas materiales.