
Luego de un amplio recorrido por más de 50 lagunas de altura, la Secretaría de Estado de Ambiente llevó adelante un trabajo conjunto con Aves Argentinas y científicos del Conicet de la Fundación Macá Tobiano, logrando la primera recolección exitosa de huevos de la temporada.

Gracias a ello y al reciente nacimiento del primer pichón de Macá Tobiano —que se encuentra bajo vigilancia permanente— se fortalece una alianza fundamental para proteger la biodiversidad patagónica.
La iniciativa apunta a resguardar a esta especie emblemática y en riesgo, característica de la Patagonia. Con ese objetivo, el equipo técnico de la Secretaría —que depende del Ministerio de Salud y Ambiente de Santa Cruz— en coordinación con especialistas aliados, dio inicio a una nueva fase de crianza fuera del ambiente natural, una metodología clave para garantizar la continuidad de la especie.
La operación está liderada por investigadores del Conicet que conforman la Fundación Macá Tobiano, con el apoyo de la Secretaría en el intenso trabajo territorial, que incluyó el monitoreo de más de 50 lagunas ubicadas en mesetas elevadas. El 24 de diciembre, el equipo se dirigió a la Meseta del Asador, donde recolectaron cinco huevos de una colonia activa en plena mañana navideña. Ese mismo día fueron trasladados a la Escuela Agropecuaria Provincial N°1 de Gobernador Gregores, que funciona como centro base del programa.
El esfuerzo se vio reflejado el 29 de diciembre con el nacimiento del primer ejemplar. Esta etapa demanda total dedicación: técnicos y voluntarios se turnan para alimentar e hidratar al ave cada treinta minutos durante todo el día, asegurando su crecimiento inicial.

¿Por qué criar fuera del entorno natural? el Macá Tobiano normalmente deposita dos huevos, pero en el 98 % de los casos solo cría al primero y abandona el segundo. Ese segundo huevo es el que los equipos recogen para incubarlo y cuidarlo en la estación especializada, aumentando así la probabilidad de recuperar la población.
El esfuerzo del personal de la Secretaría y de los integrantes del proyecto es enorme: las lagunas son de difícil acceso y, al no existir caminos, los equipos deben caminar varios kilómetros en condiciones climáticas adversas. Cuando se detecta una colonia, se instalan campamentos donde los “Guardianes de Colonia” custodian los nidos, atentos a predadores como la gaviota cocinera o el visón americano —una especie exótica que puede destruir toda una colonia en una noche—, garantizando que el ciclo reproductivo se cumpla sin interrupciones.
